Marta García-Orea revela por qué las sartenes antiadherentes pueden poner en riesgo tu salud y cómo evitarlo
Marta García-Orea, chef pastelera titulada por Le Cordon Bleu y creadora de la cuenta @cocuisinebymarta —que suma cerca de 300.000 seguidores—, ha transformado su pasión por la cocina en un estilo de vida que integra creatividad, bienestar y tradición. Al frente de su propia firma de alimentación ecológica libre de tóxicos, es también autora de obras como Dulce y sin azúcar (Grijalbo) y Cocina lento y cuida tu microbiota (Grijalbo).
Más allá de promover una dieta saludable, la experta insiste en que prestemos atención a los materiales que empleamos al cocinar. “Solemos centrarnos únicamente en lo que comemos, pero a través de ciertos utensilios podemos estar ingiriendo sustancias tóxicas sin saberlo”, advierte. En este sentido, señala que los recipientes de plástico acumulan compuestos como los bisfenoles, mientras que las sartenes antiadherentes “contienen cientos de PFAS cuyo impacto ni siquiera ha sido investigado a fondo”.
“Si usamos estos materiales de forma incorrecta, los tóxicos migran a la comida y, con el tiempo, se ha demostrado que actúan como disruptores hormonales que afectan al metabolismo, al sistema hormonal y a la salud general”. — Marta García-Orea
El lado oscuro de los utensilios modernos
La chef pone el foco en los riesgos de las sartenes recubiertas con antiadherente. “Están impregnadas de PFAS, un grupo de miles de químicos sintéticos presentes en muchos productos de consumo diario”, detalla. A pesar de que existen cientos de variantes, muchas de ellas siguen empleándose sin una regulación estricta. “Que no estén prohibidos no significa que sean seguros; se siguen vendiendo sartenes con estos materiales sin estudios concluyentes sobre sus efectos”.
Las investigaciones asocian estos compuestos con problemas medioambientales y de salud, como alteraciones metabólicas y reproductivas. “Cuando el antiadherente o los bisfenoles se exponen a altas temperaturas, se degradan y pueden pasar a los alimentos porque son materiales muy inestables”, explica García-Orea.
Además, el simple hecho de que una sartén antiadherente se raye (lo que ocurre con frecuencia) agrava el problema: “Siguen liberando tóxicos incluso después de rayarse”. Para retrasar ese deterioro, recomienda usar utensilios de silicona o madera, aunque reconoce que “la vida útil de estas sartenes es muy corta y acaban desprendiendo partículas nocivas”.
Alternativas seguras y duraderas
Frente a este panorama, la experta propone opciones como el acero inoxidable, el vidrio, la cerámica o el hierro. De todas ellas, las más populares son las de hierro y acero inoxidable. “La gran ventaja es que son materiales muy estables; la migración de sustancias a los alimentos es mínima, y si ocurre, no resulta perjudicial porque el material de origen no es tóxico”, afirma.
Aprender a cocinar con estos utensilios implica superar una curva de aprendizaje, especialmente al principio. El error más frecuente es no calentar la sartén adecuadamente. “Lo fundamental es calentar la sartén de forma gradual”. Para el acero inoxidable, recomienda un precalentamiento de dos o tres minutos antes de añadir cualquier alimento.
La prueba del agua: el truco infalible
Para quienes se inician, la chef sugiere la conocida prueba del agua:
- Vierte una pequeña gota de agua en la sartén.
- Si se evapora al instante, la superficie aún está fría y no es momento de cocinar.
- Si el agua se divide en muchas gotitas diminutas, la temperatura se acerca al punto ideal.
- Cuando se forma una sola gota que se desliza como una bola —el llamado efecto Leidenfrost— la sartén ha alcanzado la temperatura óptima.
Una vez que la sartén esté caliente, se añade una cucharada de aceite (preferiblemente de oliva virgen extra), se extiende y, si se desea, se retira el exceso para evitar que se oxide. No obstante, García-Orea recuerda que “cada alimento tiene una estructura distinta”, y lanza una advertencia clave: “nunca coloques un alimento congelado o semicongelado en una sartén de acero inoxidable, porque se produce un choque térmico que provoca que se pegue directamente”.
Otro error común es cocinar a fuego máximo. “Estamos acostumbrados a usar el fuego alto con sartenes de aluminio porque no se pegan, pero el acero inoxidable acumula mucho calor; lo recomendable es cocinar a fuego medio”, explica.
Ventajas del acero inoxidable frente al hierro
Más allá de la técnica, las sartenes de acero inoxidable destacan por su extraordinaria durabilidad. “Están compuestas de cromo y una pequeña cantidad de níquel, materiales no corrosivos que resisten el paso del tiempo sin deteriorarse”, señala. Aunque su precio inicial puede ser más elevado, la inversión se amortiza en años. “Yo tengo utensilios de acero inoxidable que eran de mi abuela”, añade como ejemplo.
Otra diferencia importante es que el acero inoxidable no requiere ningún tratamiento previo. “No necesitan curado. Solo hay que saber a qué temperatura cocinar, calentar un poco antes de añadir el alimento y listo”. En cambio, las sartenes de hierro mineral necesitan un proceso inicial: calentar una pequeña cantidad de aceite hasta que humee para crear una capa antiadherente natural que se refuerza con cada uso. El acero inoxidable elimina ese paso, ofreciendo una experiencia más sencilla desde el primer día, siempre que se respeten las pautas básicas de precalentamiento y control térmico.
Si estás pensando en sustituir tus sartenes actuales por opciones más seguras, te recomendamos explorar modelos de sartenes de acero inoxidable de calidad, así como sartenes de hierro mineral para quienes prefieran el curado tradicional. Para proteger estos utensilios, los utensilios de silicona para cocina son una elección acertada, y un buen aceite de oliva virgen extra hará que tus preparaciones sean más saludables.
Mantenimiento diario: lo que no debes olvidar
El cuidado de estos materiales también marca diferencias. Las sartenes de hierro no se pueden meter en el lavavajillas ni dejarse en remojo, ya que la humedad prolongada las deteriora. García-Orea recomienda lavarlas a mano con agua, un estropajo no abrasivo y una pequeña cantidad de jabón suave, y secarlas inmediatamente después.
En cambio, las de acero inoxidable son más tolerantes y pueden lavarse con mayor flexibilidad, aunque también conviene evitar detergentes agresivos para mantener su brillo y rendimiento a largo plazo.
En definitiva, la elección de los utensilios de cocina no es un detalle menor. Como subraya la chef, el material de nuestras sartenes incide directamente en la calidad de lo que comemos y en nuestra exposición a compuestos químicos no deseados. Invertir en opciones duraderas y estables como el acero inoxidable o el hierro no solo protege nuestra salud, sino que también nos permite disfrutar de una cocina más consciente y responsable.
Contenido original en https://www.lavanguardia.com/magazine/bienestar/20260618/11568000/marta-garcia-orea-chef-sarten-acero-inoxidable-poner-alimento-congelado-semicongelado-provoca-choque-termico-pegue-gvm.html
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