El poder oculto de las tapas de cocina según Jordi Cruz: cómo un simple accesorio puede revolucionar tu forma de cocinar
“Las tapas no están para guardarlas en un cajón. Bien utilizadas, pueden cambiar completamente cómo cocinas” — Jordi Cruz, chef con estrella Michelin.
En la mayoría de hogares, las tapas de cazuelas y sartenes terminan apiladas en un rincón del armario, casi olvidadas. Sin embargo, este práctico utensilio es mucho más que un simple cubreollas. El reconocido chef Jordi Cruz nos invita a redescubrirlas y a usarlas con intención, porque, según él, una buena tapa puede marcar la diferencia entre un plato mediocre y una preparación perfectamente controlada.
Lejos de ser un elemento pasivo, la tapa actúa como un regulador de calor, humedad y textura. Con ella puedes dominar técnicas que van desde el sellado perfecto hasta la cocción al vapor, todo sin necesidad de complicados aparatos. A continuación, te mostramos cómo aprovechar al máximo este accesorio básico pero poderoso.
Control de temperatura y ambiente interior
Uno de los grandes secretos de las tapas es su capacidad para crear microclimas dentro de la olla o sartén. Al cerrar el recipiente, el calor se distribuye de forma más uniforme y la humedad se retiene, lo que permite cocinar los alimentos en su propio jugo. Esto es especialmente útil para piezas gruesas de carne o pescado, que necesitan una cocción suave y prolongada sin resecarse. Si quieres empezar a experimentar, unas tapas de sartén universales te darán versatilidad para casi cualquier recipiente.
Adiós a las salpicaduras sin perder el dorado
Cuando fríes o salteas, las salpicaduras de aceite son un clásico que ensucia la encimera y la placa. La solución es más sencilla de lo que crees: coloca la tapa ligeramente inclinada, dejando una pequeña abertura para que escape el vapor. Así proteges tu cocina sin acumular demasiada humedad, y el dorado de los alimentos se mantiene intacto. Este gesto, que parece mínimo, ahorra mucho tiempo de limpieza y evita pequeños accidentes domésticos.
El reposo tapado: cocción fuera del fuego
Un truco que todo cocinero debería conocer es el reposo tapado. Tras dorar un filete, una pechuga de pollo o un trozo de lomo, retira la sartén del fuego y cúbrela inmediatamente. Durante los siguientes minutos, el calor residual continúa cocinando el interior de la pieza de manera suave y homogénea. El resultado es una carne tierna y jugosa, sin riesgo de pasarse. Este método funciona de maravilla con cortes gruesos y también con pescados delicados. Para obtener los mejores resultados, invierte en una sartén antiadherente con tapa que retenga bien el calor.
De la sartén a la vaporera en segundos
¿Quieres cocer verduras al vapor sin montar un artilugio adicional? La tapa convierte cualquier sartén en una vaporera improvisada. Simplemente saltea el brócoli, las judías verdes o las zanahorias con un poco de aceite; luego añade un chorrito de agua (unos 2-3 cucharadas) y cierra la tapa. El vapor generado cocinará las verduras en pocos minutos. Finalmente, destapa, deja escapar el vapor y vuelve a saltear para recuperar ese punto tostado y brillante. Es una técnica rápida, limpia y que conserva los nutrientes mejor que la cocción en agua abundante.
- Verduras de hoja: espinacas, acelgas o kale necesitan menos de un minuto tapadas.
- Crucíferas: brócoli y coliflor, de 2 a 4 minutos según el grosor.
- Raíces: zanahoria y nabo, unos 5 minutos con la tapa puesta.
Para esta técnica, una tapa de cristal templado es ideal porque permite vigilar la cocción sin levantar la tapa. Puedes buscar una tapa de cristal para sartén que se ajuste bien a tu utensilio.
Guisos y salsas: el entorno perfecto
Cuando preparas albóndigas en salsa, estofados de carne, legumbres o cualquier plato que requiera calor constante y humedad, la tapa cerrada es tu mejor aliada. Crea un ambiente de cocción lenta que ablanda las fibras y concentra los sabores. Además, si estás reduciendo una salsa para que espese, la tapa puede colocarse semiabierta para dejar escapar el vapor mientras evita que las gotas de tomate o caldo salpiquen toda la placa. Es un equilibrio perfecto entre eficiencia y limpieza.
Para guisos de larga duración, una cazuela de hierro fundido con tapa pesada es insuperable. Si aún no tienes una, considera una cazuela de hierro fundido con tapa; su capacidad para retener y distribuir el calor es legendaria.
Consejos prácticos para elegir y cuidar tus tapas
- Material: Las tapas de vidrio templado permiten ver el interior sin destapar; las de acero inoxidable son más duraderas, y las de silicona se adaptan a diferentes diámetros.
- Ajuste: Una tapa que no cierra bien pierde eficacia. Busca modelos con reborde o junta de silicona que sellen herméticamente.
- Mantenimiento: Lávalas a mano o en lavavajillas según las instrucciones. Las de vidrio se limpian fácilmente con una esponja suave y un poco de bicarbonato si se han manchado.
- Almacenamiento: Colócalas en soportes o ganchos para evitar que se rayen y para tenerlas siempre a mano, no en un cajón oscuro.
Contenido original en https://www.vanitatis.elconfidencial.com/vida-saludable/2026-07-01/truco-jordi-cruz-tapas-ollas-sartenes-cambian-coccion-1qrt_4381750/
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